Si usted está mental, emocional y físicamente preparado, enseñarle a su hijo a conducir un vehículo pudiese ser una experiencia positiva que le ayudará a acercarse más uno al otro. Tome en consideración estos consejos para que la experiencia sea menos tensa y más valiosa para todos:
Antes de salir a la carretera
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Hable acerca de la ruta que tomará y las destrezas que necesita mejorar.
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Utilice el espejo en la visera del asiento del pasajero como su espejo retrovisor.
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Mantenga la calma y sea paciente. No todos los padres pueden enseñar a conducir. Si no se siente cómodo, pídale a su cónyuge o a otra persona que se haga cargo de esta tarea.
Detrás del volante
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Dé instrucciones sencillas con mucha anticipación a la maniobra.
Utilice un tono de voz suave.
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Anime a su hijo a que comente lo que ve y lo que planifica hacer.
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Esté pendiente a señales de tensión o ansiedad (por ejemplo, nudillos tensos, brazos tensos, etc.).
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Sea generoso con los elogios.
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No distraiga mucho a su hijo joven hablando demasiado.
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Si su hijo joven comete un error, pídale que salga de la carretera y platiquen del error de manera calmada.
Al regresar a la casa
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Evalúen juntos la experiencia de manejar.
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Déle la oportunidad a su hijo joven a que señale sus propios errores.
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Déle elogios a su hijo por lo que hizo correctamente.
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Pregúntele a su hijo lo que necesita hacer diferente para mejorar.